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GELATINA DE MANZANA (PARA ABRILLANTAR TARTAS)

 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                 

     La gelatina de manzana sirve para dar brillo a pasteles y tartas, croissants, palmeras o para acompañar postres como mousses, quesos o cremas. Para hacer la gelatina se aprovechan las pieles y los corazones de la manzana que es donde se concentra la pectina.

 

 

INGREDIENTES

 

- Pieles y corazones de manzanas verdes

- Agua.

- Azúcar (600 gramos por litro de caldo)

 

 

     Poner las pieles y los corazones de manzana a cocer, cubiertos de agua. Dejar hervir unos minutos hasta que las pieles estén blanditas.

 

     Colar el caldo (no hay que cocerlas en demasía porque la pectina se degrada). 

 

     Medir la cantidad de caldo y añadir azúcar en proporción de 600 g de azúcar por litro de caldo. Poner a hervir y dejar que reduzca a fuego lento hasta que nape la cuchara al sacarla (unos 15 minutos). Si la queremos más espesa, hervir media hora.

 

     El caldo al principio tiene un aspecto turbio, opaco, cuando esta cocida la gelatina debe de tener un color dorado, brillante y translúcido.

 

     Dejar enfriar a temperatura ambiente de un día para otro.

 

     Preparar un tarro de cristal y llenar con la gelatina colada.

 

     Cuando la necesitemos, coger un poco con una cuchara, calentar en el microondas y pintar con la ayuda de un pincel de silicona.

 

 

    

NOTAS

 

- Cuanto más verdes estén las manzanas mejor, más pectina tendrán y las mejores     son las “reinetas”.

 

- La gelatina de manzana se conserva en el frigorífico durante meses.

 

- Si hacemos cantidad para que dure una buena temporada, se puede congelar.